Un mismo catálogo, dos circuitos. La editorial carga sus títulos una sola vez — la distribuidora los mueve hacia las librerías sin volver a cargar nada.
La editorial carga su catálogo una vez en su propio sistema de gestión; ese mismo catálogo es el que la distribuidora mueve hacia las librerías.
Un ejemplar nace en el depósito de la editorial, sale por venta directa o por el circuito de distribución, y en ambos casos queda bajo la misma lógica de stock y venta.
La editorial ve en un mismo lugar cuánto se movió por su tienda y cuánto por librerías, sin cruzar planillas.